Colegio La Inmaculada · Ceuta
Colegio La Inmaculada · Ceuta

Quiénes somos

Nuestra historia, misión y valores.

La historia del Colegio La Inmaculada de Ceuta constituye una de las páginas más relevantes de la educación en la ciudad. Con más de ciento treinta años de trayectoria, el centro ha mantenido desde sus orígenes una misión clara: educar integralmente a la persona bajo los valores cristianos y el compromiso de «hacer el bien a los demás», formando ciudadanos responsables, solidarios y comprometidos con la sociedad.

Los antecedentes de su fundación se remontan a 1884, cuando el Ejército cedió el antiguo Hospital Militar de Mujeres, situado en las proximidades de San Amaro, con el propósito de establecer una escuela dirigida por religiosas. Esta iniciativa fue promovida por doña Dolores Beriso, esposa del Comandante General de Ceuta, don José López Pinto, quien, consciente de la necesidad de mejorar la educación de las niñas de la ciudad, dirigió diversas cartas al Obispo de Cádiz solicitando la presencia de una congregación religiosa dedicada a la enseñanza.

El Obispo de Cádiz trasladó la petición a la Superiora General de las Religiosas de la Inmaculada Concepción de María, Madre Valentina Vigo. El 6 de diciembre de 1886, esta solicitó al Obispo de Barcelona la correspondiente licencia para trasladarse a Ceuta y fundar una nueva casa de la congregación.

El 24 de diciembre de 1886 llegaron a Ceuta las primeras religiosas de la Inmaculada Concepción de María. La expedición estaba formada por la Superiora General, Madre Valentina Vigo; su secretaria, Sor Josefina Closas; y el Reverendo Padre Buenaventura Masot. Su llegada marcó el inicio de una obra educativa destinada a dejar una profunda huella en la historia de la ciudad.

La fundación quedó condicionada al cumplimiento de varios requisitos establecidos por la autoridad eclesiástica: el colegio recibiría el nombre de Nuestra Señora de África; impartiría enseñanzas de nivel primario, elemental y superior; reservaría una clase gratuita para treinta niñas pobres; y, cuando las condiciones del edificio lo permitieran, admitiría también niños de entre tres y seis años.

Tras acondicionar el antiguo Hospital de Mujeres gracias a la colaboración del Ejército, el Ayuntamiento, el Cabildo Catedralicio y numerosos benefactores particulares, el colegio fue oficialmente inaugurado el 23 de enero de 1887. La ceremonia estuvo presidida por las principales autoridades civiles, militares y religiosas de la ciudad. Durante el acto, el Comandante General expresó públicamente su agradecimiento a todas las personas e instituciones que habían contribuido a hacer realidad la fundación del centro. Como reflejo del espíritu solidario que inspiraba la nueva institución, se distribuyeron bolsas de alimentos entre las familias más necesitadas de Ceuta.

El 24 de enero de 1887 el colegio abrió sus puertas bajo el objetivo de «trabajar asiduamente para mayor gloria de Dios y en la educación y santificación de la juventud de Ceuta». Desde sus primeros días acogió a unas 300 alumnas procedentes de distintos entornos sociales y culturales, convirtiéndose en un espacio de convivencia y formación abierto a toda la población.

La primera directora del centro fue doña Pilar Vidal Mensull, figura clave en la consolidación de la institución. Bajo su dirección, el colegio organizó una enseñanza rigurosa que comprendía todas las materias de la educación primaria, elemental y superior, complementadas con formación religiosa, moral y social. La educación se orientaba al desarrollo integral de las alumnas, fomentando tanto el conocimiento como los valores humanos y cristianos.

El colegio destacó desde sus inicios por la calidad de sus instalaciones y recursos educativos. Las aulas contaban con mapas de los distintos continentes, esferas geográficas, cuadros científicos, material de geometría, láminas de Historia Sagrada y Natural, pizarras y mobiliario adecuado para la enseñanza. Asimismo, el centro disponía de una organización académica avanzada para la época, estructurada en distintas clases según la edad y el nivel educativo de las alumnas.

A comienzos del siglo XX, el centro continuó creciendo y consolidando su prestigio. En 1913 obtuvo la autorización oficial para funcionar legalmente tras acreditar el cumplimiento de todas las exigencias higiénicas, sanitarias y pedagógicas establecidas por la legislación vigente. Los informes favorables emitidos por el inspector sanitario don Miguel Sala e Igual y por el arquitecto municipal don Santiago Sanguinetti Gómez destacaron las excelentes condiciones de salubridad, iluminación y seguridad del edificio.

En 1938 se produjo un importante hito en la historia del colegio con el traslado al Chalet Arango. Este nuevo emplazamiento permitió la creación de los estudios de Bachillerato femenino, ampliando la oferta educativa del centro y convirtiéndolo en un referente de la educación de las jóvenes ceutíes. Durante este periodo las alumnas podían cursar sus estudios en régimen de internado, media pensión o como alumnas externas.

La experiencia en el Chalet Arango se prolongó hasta 1944, año en que el inmueble fue vendido. Como consecuencia, las enseñanzas de Primaria y Bachillerato se unificaron en la actual ubicación de la calle Millán Astray. Durante los años de funcionamiento del internado llegaron a matricularse más de quinientas alumnas.

La consolidación académica del centro se vio reforzada en 1946 cuando el Ministerio de Educación Nacional reconoció oficialmente los estudios de enseñanza media impartidos por el colegio. Este reconocimiento confirmó el prestigio alcanzado por la institución y la calidad de su labor educativa.

Con el fin de responder a las nuevas necesidades pedagógicas y al creciente número de estudiantes, en 1956 comenzaron las obras del actual edificio de la calle Millán Astray. Situado en pleno centro de Ceuta, junto a la emblemática Casa de los Dragones y la Plaza de los Reyes, el nuevo colegio fue concebido para ofrecer instalaciones modernas y adaptadas a las exigencias de la enseñanza de la época.

Actualmente, el Colegio La Inmaculada forma parte de la Red de Centros MIC y está bajo la titularidad de la Congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción. Imparte enseñanzas de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria. Su comunidad educativa se caracteriza por la diversidad cultural y religiosa, acogiendo a alumnado de distintas creencias y procedencias en un clima de respeto, convivencia e inclusión.

Más de un siglo después de su fundación, el Colegio La Inmaculada continúa siendo una institución educativa de referencia en Ceuta. Fiel al legado de sus fundadoras y a los valores que inspiraron su creación, mantiene vivo el compromiso de formar personas competentes, solidarias y comprometidas con la construcción de una sociedad más justa y fraterna, haciendo realidad cada día el ideal que dio origen al centro: hacer el bien a los demás.